La sonrisa y el buen humor siempre han presidido todos los actos de la vida de este cangués de pura cepa, que dedicó su existencia a la dura tarea de sacar adelante a una familia pero, al que nunca le faltó tiempo para entonar un cantarín, poner la chispa de animación en una fecha señalada, y por supuesto alegrarnos el corazón a canguesinas y cangueses con su bombo.
Desde muy joven aprendió el oficio de zapatero, que venía de tradición familiar, puesto que ya lo habían sido su abuelo, su padre y sus hermanos mayores. Casa Chapinas fue algo más que una zapatería, fue un "santuario" de Cangas, fue, es y será una de esas tres cosas que no las tiene Madrid.
Desde muy joven aprendió el oficio de zapatero, que venía de tradición familiar, puesto que ya lo habían sido su abuelo, su padre y sus hermanos mayores. Casa Chapinas fue algo más que una zapatería, fue un "santuario" de Cangas, fue, es y será una de esas tres cosas que no las tiene Madrid.
Descansa en paz Gabriel, hasta siempre ¡amigo!

1 comentarios:
Además de a una bella persona, hemos perdido un cachín de la memoria del pueblo.
Hasta siempre Chapinas, como comentábamos hace poco: En Cangas conocémonos todos... por eso te queríamos y te respetábamos.
Gracias por tu conciencia y por tu memoria
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