31 agosto 2007

Constante, «el del Kwai»

El pasado mes de marzo murió un hombre de lo más generoso, cordial y bienhumorado que la colonia asturiana en Madrid haya podido conocer: Constantino Martínez, cangués de pro, que llegó a Madrid desde su caserío en el concejo de Cangas del Narcea como tantos otros con destino seguro: o al matadero de Legazpi o sereno de comercio con chuzo y llavero. Optó por lo de matachín, pero no tenía cuajo para sacrificar reses que tanto se parecían a las «vaquinas» que le recordaban su paisaje natal.

Con su ingenio y buenas maneras pasó a la hostelería y abrió una minúscula cafetería para dar el desayuno mañanero a los madrugadores del barrio, la cerveza del mediodía a los currantes de la Sociedad de Autores y el güisqui vespertino a quienes iban de retirada. El Kwai fue escuela de muy entrañables filosofías que iban desde la bonhomía del paisano a la timba de dados. Constante lo convirtió en un santuario donde rendir alto a la asturianía. Sus paredes estaban plagadas de iconos presididos por una enorme fotografía de los rascacielos de Manhattan bajo un rótulo que decía: «Cangas del Narcea, vista parcial». Y es famoso también el cartel de «aforo completo» que sacaba aún con el bar a medio llenar.

Allí te podías encontrar promociones enteras de Ingeniería Minera, a los taxistas más castizos de Madrid, o a Buero Vallejo, que venía de cobrar sus derechos de autor al palacete vecino, a los abogados laboralistas que volvían de las Salesas y sindicalistas de paso en Madrid para negociar el convenio colectivo de los mineros de Hunosa. El lema de la casa lo coreaban todos los asistentes: «Café como el del Kwai ni lo hubo ni lo hay». En la iconografía que decoraba figuraban fotografías de todo asturiano que tuviese cierta notoriedad, desde los oftalmólogos Fernández-Vega, al luchador Peltop, desde Arturín Fernández a un futbolista de Ujo que jugaba de verdugo central en un equipo madrileño (Alvarito).

Cuando el 23 de aquel febrero unos militares asustaron a España, Constante recibía llamadas telefónicas de media Asturias. ¿Es cierto que han sacado los tanques a la calle? Constante contestaba: «Desde que abrí esta mañana todavía no vi tanque alguno pasar por Fernando VI».

Y el Kwai es famoso también porque los Siniestro Total y Os Resentidos, así como toda su panda de colegas de la capital, echaban horas y horas allí durante los años 80, cuando el Kwai abría durante todo el día. Constante es el señor mayor que junto a su esposa sale en el vídeo de Siniestro Total "Menea el Bullarengue" grabado para "La Bola De Cristal".

Aquel santuario de la asturianía se ha quedado sin cuidador. Y mucha gente, también. Constante era, con sus 86 años, como el hermano mayor de muchos de aquellos rapazes que llegaban a Madrid a hacer oposiciones y a conocer Pasapoga. Estará desde el cielo viendo los rascacielos de Manhattan que quería para su Cangas del Narcea.

6 comentarios:

Cachicán dijo...

¡¡¡Siempre KWAI!!!
Vídeo de "Os Resentidos - Economía Sumergida" grabado para "La Bola De Cristal" en el mítico Bar de Constante...
http://es.youtube.com/watch?v=M9VWo5fLky4

Riverano dijo...

Vamos al Kwai, al Berberecho, al Palentino y A lo echo Pecho ..........

www.tucuartodearte.com dijo...

noches como las del Kwai, quedaran siempre en el recuerdo, y el buen talante y aguante con que Constante repartía nuestras pechugas!

es fantástico, el mejor bar que existió en Madrid

Gracias, Contan

Alberto dijo...

También merece un comentario: la señora, no es "su señora"; es Angelita (su cuñada), que ponía unos cafés riquísimos -sobre todo para el que ganaba la partida de dados y no los pagaba-.
Salud Constante!! El Piloto.

Anónimo dijo...

Hoy es Jueves , vamos al Kwai , y asi una semana y otra y otra.....

Constante nos colocaba estrategicamente, unos al fondo junto a la maquina del cafe, nosotros en medio de la barra, y otro grupo junto a la puerta y asi tenia "controlado" el bar. Al grito de " A VER ESE " , todos mirabamos y "ESE" se tranquilizaba o salia corriendo del bar.Pero esto casi nunca era necesario.
Todos bebiendo, apretados, lo que pasaba es que al final todo el mundo hablaba con todo el mundo,te hacias amigos para toda la vida que no volvias a ver, rollos de una noche y mucho mucho DYC.
Constan No te olvidaremos....

Anónimo dijo...

Cuantas noches en el Kwai, cuantas batallitas de amigos contadas entre empujones, con unas "pechugas" en la ano. Y luego salir a la calle y pasar la prueba del escalón. Ese pequeño escalón que era el juez que te decía si te debías haber parado una pechuga antes...
Gracias Constan. Ponnos 4 más, por favor.