La población de urogallos ha descendido de forma brusca en los últimos años en la Cordillera Cantábrica hasta situarse en los 400 ejemplares, localizados sobre todo en Asturias y León. Así lo indicó la pasada semana en Salamanca un experto en la conservación de este animal declarado en peligro de extinción, que explicó cómo los científicos están cambiando las técnicas de seguimiento para no alterar la vida del urogallo.La cifra de 400 ejemplares, unos 200 machos y 200 hembras, representa un 50% menos de individuos que en el año 1982.
El núcleo con una presencia más fuerte está en la zona occidental de la Cordillera Cantábrica, en los Montes del Alto Sil y Cangas del Narcea, entre Asturias y León. En la parte oriental, en Picos de Europa, no se da por perdido, pero la población está a punto de extinguirse, ya que hay unos 40 ejemplares repartidos en un territorio muy grande, con lo cual, la posibilidad de que se crucen es muy pequeña.
El urogallo es "una especie en peligro de extinción desde hace mucho tiempo, aunque legalmente ha sido reconocida hace poco. Las poblaciones de urogallo presentan un declive muy importante y no vemos visos de que se recupere" sentenció el especialista. Sin embargo, los científicos no han encontrado una explicación satisfactoria.
En la actualidad existe un plan de recuperación en Asturias, mientras que Castilla y León está a punto de publicar el suyo y también Cantabria y Galicia lo tienen en proceso de redacción. Entre las medidas de protección que recogen estos planes están la plantación y conservación de ciertas especies vegetales para mantener el hábitat, "mas hay que admitir que éste posiblemente no sea el gran problema del urogallo".

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