Un vino producido en Asturias ganó en el siglo XIX un premio en un prestigioso concurso de Burdeos. Pero de la cepa de donde salió poco más se supo. Los asturianos abandonaron los viñedos, en unos casos por las más tentadoras y ricas explotaciones de carbón, y en otros por la emigración, con lo que en la década de los sesenta del pasado siglo ya apenas quedaban vides. El rastro del vino parecía extinguirse, pero los viejos agricultores aún guardaban en su memoria el recuerdo de que en sus tierras se había producido vino de gran calidad, en las montañas de Cangas del Narcea e Ibias. Y al menos dos de estas variedades tenían un nombre: el albarín blanco y el verdejo negro.Ahora, estos dos nuevos vinos asturianos, el albarín blanco y el verdejo negro, podrían comercializarse en unos cinco años gracias a un proyecto de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los investigadores han conseguido recuperar tras más de veinte años de trabajo estas dos variedades de vid asturiana en vías de extinción, informa el CSIC.
El siguiente paso del proyecto será seleccionar a un grupo de viticultores de la zona para que siembren estas plantas. La zona vitícola del Principado de Asturias estaba a punto de desaparecer cuando el equipo del CSIC comenzó a trabajar en 1986 en la recolección de variedades antiguas de vid amenazadas de extinción y que no existían en otras zonas de España.

La investigación ha permitido obtener por el momento los primeros clones certificados, esquejes producidos por la planta madre y libres de virus de estas dos variedades de vid amenazadas. Ante la demanda de viticultores en cultivar las nuevas plantas un comité de expertos seleccionará, en una primera etapa, a los que presenten las mejores condiciones para su cultivo.
Los agricultores elegidos recibirán el apoyo de la Misión Biológica de Galicia del CSIC en Pontevedra, que realizará un seguimiento científico de las cepas y recogerá datos de producción durante varios años, en cuanto a la época de maduración, kilogramos de uva por cepa, grado alcohólico probable o nivel de acidez. Cada viticultor, por su parte, se comprometerá a proporcionar periódicamente una muestra de uva y otra de vino, para que se puedan mantener los análisis en el tiempo.

2 comentarios:
No me hagas mucho caso, pero creo que los investigadores no eran del csic, sino de la xunta de galicia en colaboracion con el gobierno asturiano...
Los investigadore eran del CSIC. Concretamente del centro del CSIC situado en la ciudad de Pontevedra y que se llama Misión Biológica de Galicia. La investigadora que dirige este trabajo es la Dra. Mª del Carmen Martinez Rodríguez, lleva más de 20 años trabajando en las variedades de vid de asturias y tiene unas cuantas publicaciones y libros al respecto
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