04 septiembre 2006

EL ESCUDO DE CANGAS

La falta de un escudo heráldico de tradición para representar al Ayuntamiento de Cangas del Narcea ocasionó el gran confusionismo del que siempre estuvo rodeada esta cuestión.

Los heraldistas, además de coincidir en que Cangas no tenía escudo propio, le fueron asignando diversas interpretaciones, resultando raras las coincidencias. Ante esta ambigüedad, y a tenor de una orden de la Diputación Provincial de Oviedo, en 1845, se dispuso que todos los ayuntamientos que no poseyeran escudo heráldico propio adoptasen la Cruz de la Victoria. A partir de esta fecha se utilizó la enseña regional como sello y escudo. Aunque del periódico ovetense El Carbayón, de 1842, se desprende que el escudo usado por el Ayuntamiento de Cangas entonces era cuartelado, con un castillo en el segundo campo y un león en el tercero; desconociéndose el origen y reglas de tales armas, cosa que no hacía más que contribuir al caprichoso desorden heráldico de Asturias, y por ende de Cangas.

Hasta 1973 Cangas, utilizó este emblema municipal, cuyo león rojo simboliza un espíritu generosamente guerrero y la torre representa altitud y dominio del linaje, así como la salvaguarda y asilo para sus huestes.

Los esmaltes en gules y oro:
Gules: color rojo. Simboliza al dios Marte, al elemento fuego, fortaleza, valor, honor, osadía y victoria, con la obligación al servicio y protección de las Armas ante su Soberano y Patria, o Principe.

Oro: simboliza la nobleza, el esplendor, la prosperidad, magnanimidad, constancia, riqueza, poder y luz. La familia que llevara este esmalte, por tanto, debía caracterizarse por sus cualidades de magnanimidad y nobleza y servir al Rey cultivando las Bellas Letras. Debían ser los primeros en defender y portar las virtudes caballerescas, amparar a los necesitados y defender al Soberano. con la obligación al servicio y protección de las Letras ante su Soberano y Patria.


En 1972 surge la iniciativa, por parte del Ayuntamiento, de adoptar de una vez por todas un escudo municipal, y en base a un informe del Rey de Armas, Don Vicente de Cadenas y Vicent, aprobado por la Real Academia de la Historia, tras un exhaustivo estudio e investigación, señala el escudo para Cangas que sería aprobado y fijado por Decreto, y publicado en la Gaceta de Madrid (actual B.O.E.) el 7 de diciembre de 1973.

De esta manera queda regulado el escudo municipal, que se configura de la siguiente manera: “Escudo partido. Primero, en campo de azul, la Cruz de la Victoria, de oro, engastada de piedras preciosas, de sinople y de gules. Segundo, en campo de plata, un león rampante, de azul. Al timbre, Corona Real, cerrada”.

Hay que señalar que en el modelo que se acompañó en la aprobación, se dibujó erróneamente la Cruz de los Ángeles en vez de la Cruz de la Victoria. Y asimismo, en muchas reproducciones que se hicieron del escudo en color, se pintó, también erróneamente, el segundo campo de gules (rojo), en vez de plata, como consta oficialmente. Estos dos detalles pusieron en danza nuevamente el carro del confusionismo, que debe quedar zanjado para siempre. En la reproducción puede observarse la interpretación gráfica del escudo cangués.

Los esmaltes en azur y plata:
Azur: color azul. Simboliza a Venus, el aire, y las cualidades de justicia, obediencia, lealtad, piedad y prudencia, con la obligación al servicio y protección de la Agricultura ante su Soberano y Patria.

Plata: pureza, fe y obediencia, simbolizando la Luna que abarca estas cualidades. Las familias a las que se les concedía el privilegio de llevar este metal en sus escudos se distinguían por su integridad, su obediencia y su gratitud. Los portadores de este esmalte en su escudo eran reconocidos como aquéllos que servían al Rey en la náutica y tenían la obligación de amparar a los huérfanos y defender a las doncellas.